El arte como lugar político

Texte de Manuel Fadat

¿El arte puede ser uno de los lugares de investigación de lo politico? ¿De la política ? Sí, si consideramos al arte como un movimiento constitutivo de la humanidad, como un movimiento constitutivo que genera relaciones entre los hombres. El comportamiento simbólico que hace « arte » hace también « humanidad ». Si, si consideramos al arte como fuera del mundo del arte. Si, si distinguimos arte y cultura, cuya importancia sería relativa a nivel de la riqueza de una sociedad o de un país, el arte, éste, no depende a priori de los mismos atributos. Hoy, el arte como lugar de pensamiento tanto como de todos los ámbitos de la actividad humana, porque son la reflexión o la proyección sobre el estado del mundo, se encuentran concernidos. Participar al arte y a la vida del arte, lejos de los placeres y de los anhelos que nos animan (plásticos, simbólicos, « estéticos », manipulatorios, heroicos, infantiles, neuróticos, ad libitum), lejos de la necesidad de hacer y de la necesidad de satisfacerse, es también para « participar en la transformación del mundo » (hay que atribuir connotaciones más actuales a la expresión de Marx), y no para fingir reparar las fracturas en los lazos sociales con pequeñas operaciones catárticas o mágico-simpáticas en los lugares en conformidad para un público que busca lo extraño y décalages « postmodernos ».

Concretamente, hay que ser eficiente del punto de vista politico porque la fractura es importante y violenta. Por supuesto, no se trata de imponer tal elección ni de hacer de ella un dogma, pero debemos tratar de participar influyendo sobre ciertas tendencias a falta de poder eliminarlas, por un lado o por el otro. También hay que tomar conciencia de la dificultad de tal tarea, no hacerse ninguna ilusión, fiarse de las tentaciones mesiánicas y guardar la cabeza bien puesta para obrar politicamente, generar concretamente ese lazo social, participar en la vida de las opiniones y compartirlas lo más posible, a través de medios de difusión autónomos en los cuales se intenta conservar el dominio de nuestras proposiciones, si pasamos por los canales de difusión existentes : lo que es un verdadero reto. Con relación a los medios para poner en práctica ese principio según el cual el arte seria uno de los eslabones de esa re-dinamización política, son tan numerosos como connotados y conciernen tanto el acto de la creación como las condiciones de este acto y su difusión, de su compartir, de su intercambio, pero conciernen todavía más al conjunto de los elementos que componen el mundo del arte. Llegar a decir que seria la obra politica por excelencia, obra política porque ella generaría lo político, más allá de la « naturaleza » politica de hecho, sería acrobático como ejercicio. ¿ Por qué ? Porque la forma más perfecta está siempre por venir y que mucho antes de volverse dicha forma, la obra va ya encerrada en un esquema de preconceptos, de prejuicios, de hábitos preparados de antemano para recibirla, desposeyéndola antes de su potencial, para no dejarla vibrar y resplandecer. Porque la comparación permite hacerla entrar en un sistema de lo « déjà vu », porque es casi imposible ver una obra sin referirse únicamente a la historia del arte y de sus formas y sin tampoco encerrar el arte en el arte que existe por necesidad de reconocimiento. Porque las costumbres de los espectadores dependen del mantillo cultural prefabricado. Porque algunos artistas están incluidos en la idea de un sistema específico de encadenamiento de formas, como un régimen. Pero, también, porque la obra es « la obra » y que su lectura y su experiencia son ejercicios difíciles. Porque una obra no es solamente la totalidad de sus partes. Porque ella no es sólo una suma de elementos concretos que veremos surgir de ningún lado, que no habrá existido nunca. Porque ella transporta la historia del hombre, del mundo, del arte, de la politica y más, el conjunto de las miradas, todas las miradas, y que desborda de ella misma y que el mundo desborda sobre ella. Porque existe en una pluralidad de momentos y de espacios complejos, de costumbres, de sensibilidades, de experiencias diversas. Quizás, en defintiva, que la interrogación vuelva siempre a un cuestionamiento sobre la expresión, sobre el lenguaje, y la calidad de transmisión a través del lenguaje, de ese lenguaje, en un espacio conferido al lenguaje. Sea lo que sea, hay que darse los medios necesarios para volverse creador antes de ser creadopor los demás.

 

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